En un laboratorio, la más mínima exposición a productos químicos, agentes biológicos o materiales peligrosos puede tener consecuencias graves.
Por eso, el uso adecuado de EPI de laboratorio es mucho más que una obligación: es una herramienta para proteger al trabajador y garantizar que las operaciones se realicen de forma segura.
Un equipo bien protegido trabaja con tranquilidad. Por eso, la confianza que transmite un EPI correcto no solo evita accidentes, también mejora la concentración y la eficiencia del personal.
No se trata de limitar la libertad de movimiento, sino de asegurar que cada acción se realice con la protección adecuada.
Además, un EPI adecuado permite garantizar la seguridad laboral de manera tangible. La normativa exige protección frente a riesgos específicos, pero también hay que considerar la comodidad, la ergonomía y la adaptación al entorno.
Este artículo te guiará para identificar los EPI más importantes en laboratorio, cómo seleccionarlos según cada tarea y cómo mantenerlos en óptimas condiciones.
Por qué el uso de EPI en laboratorio es imprescindible
El laboratorio es un entorno donde los riesgos no siempre se ven a simple vista. Desde productos químicos hasta agentes biológicos, pasando por proyecciones, contaminaciones cruzadas y herramientas afiladas, las manos, ojos y cuerpo del trabajador están expuestos constantemente.
Y el uso adecuado de EPI laboratorio protege frente a:
- Contactos químicos y biológicos, evitando intoxicaciones, infecciones o irritaciones.
- Proyecciones de líquidos o partículas, que pueden causar lesiones graves o daños en la visión.
- Riesgos físicos, como cortes, pinchazos o quemaduras por contacto con superficies calientes.
Además, los EPI fomentan la confianza del trabajador. Cuando el equipo siente que su seguridad está cubierta, se mueve con seguridad y realiza sus tareas de forma más eficiente.
No usar correctamente los EPI o descuidar su selección puede derivar en accidentes, exposición a sustancias peligrosas y, en última instancia, sanciones por incumplimiento de la normativa. Por eso, la educación y la concienciación sobre el uso correcto son esenciales.
El uso de EPI de laboratorio no es opcional. Garantiza protección frente a riesgos invisibles y contribuye a mantener la seguridad laboral de todo el equipo.
Tipos de EPI en laboratorio y sus funciones
No todos los EPI se usan para lo mismo. Cada pieza cumple una función específica según los riesgos presentes en el laboratorio y elegir correctamente protege frente a accidentes y enfermedades profesionales.
Entre los EPI esenciales en laboratorio se incluyen:
- Batas de laboratorio: protegen el cuerpo frente a químicos y contaminación. Deben ser resistentes, cómodas y adaptadas al tipo de riesgo (enlace interno a bata de laboratorio).
- Gafas de protección o visores: protegen los ojos de proyecciones, partículas y salpicaduras. Existen diferentes modelos según el riesgo y la visibilidad necesaria (enlace interno a gafas de protección para laboratorio).
- Guantes: desechables o reutilizables, según la tarea. Protegen frente a químicos, agentes biológicos y productos irritantes.
- Calzado cerrado y antideslizante: evita resbalones, cortes y contacto con líquidos peligrosos.
- Vestuario de laboratorio: cubrebarbas, gorros, manguitos y buzos, fundamentales para áreas de contención biológica o salas blancas.
- Otros EPI: mascarillas, filtros respiratorios y protectores auditivos si es necesario, adaptados al tipo de riesgo.
Como ves, cada EPI tiene un uso muy concreto. Combinar estos elementos garantiza protección integral y reduce la probabilidad de accidentes. Y, por supuesto, la selección depende de la tarea, la exposición y la duración de la actividad.
Cómo elegir el EPI adecuado según la tarea y el entorno del laboratorio
Seleccionar el EPI de laboratorio correcto no es solo una cuestión de normativa: hay que analizar riesgo, entorno y comodidad.
Primero, evalúa los riesgos específicos: exposición a químicos, agentes biológicos, proyecciones de líquidos, contaminación cruzada, temperatura o presión. Cada riesgo requiere un EPI concreto.
Luego, considera las condiciones del entorno. Por ejemplo:
- Trabajos con sustancias corrosivas requieren guantes y batas resistentes.
- Laboratorios de alta contención necesitan vestuario completo que proteja la piel y las vías respiratorias.
- Tareas prolongadas requieren EPI cómodo y ergonómico, que permita movilidad sin comprometer la protección.
La comodidad y ergonomía son claves. Un EPI incómodo puede llevar a que el trabajador lo retire o lo use de forma incorrecta. Por ello, escuchar el feedback del personal es fundamental para asegurarte de que el equipo sea usado correctamente.
Por último, verifica siempre que el EPI cumpla con las normas de seguridad en laboratorio y certificaciones correspondientes. Los equipos deben estar marcados con CE y cumplir normas como EN 11612, EN 14126 u otras específicas según la tarea.
Buenas prácticas de mantenimiento y revisión de EPI en laboratorio
Un EPI bien elegido pierde efectividad si no se mantiene. Pero si inviertes tiempo y recursos en mantener y revisar los equipos regularmente garantizas que sigan cumpliendo su función. Por eso, hay 3 puntos clave que no debes pasar por alto:
- Limpieza y desinfección según tipo de material: Los guantes, batas y gafas deben limpiarse siguiendo las indicaciones del fabricante.
- Inspección periódica: revisa guantes, batas y gafas antes y después de cada uso. Busca roturas, desgaste o pérdida de propiedades protectoras.
- Reemplazo oportuno: algunos equipos tienen caducidad o se degradan con el tiempo, incluso si no presentan daños visibles.
Además, un equipo descuidado genera falsa sensación de protección, por lo que mantenerlo en buen estado garantiza que la seguridad sea efectiva y constante, y prolonga la vida útil del equipo.
Consejos para fomentar el uso constante y correcto de los EPI

Aunque los equipos estén disponibles y sean cómodos, no siempre se usan o, cuando se usan, no se hace correctamente.
Por eso, compartimos contigo algunos consejos para asegurar un uso correcto y constante:
- Formación continua: enseñar cómo colocar, ajustar y retirar cada EPI correctamente.
- Recoger feedback del personal: conocer la percepción sobre confort y funcionalidad permite ajustar los equipos.
- Supervisión y refuerzo de hábitos: recordar y reforzar buenas prácticas aumenta la consistencia en el uso.
La combinación de formación, comodidad y supervisión asegura, por una parte, que el EPI cumpla su función y, por otra, que la seguridad laboral sea una realidad.
En definitiva, fomentar el uso constante de los EPI de laboratorio protege a los trabajadores, reduce riesgos y mejora el desempeño del equipo.
En ITURRI, sabemos que los laboratorios son entornos que presentan diferentes tipos de riesgos. Por eso ofrecemos EPI de laboratorio adaptados a cada riesgo y tarea, combinando protección, confort y durabilidad.
Con la selección correcta de batas de laboratorio, gafas de protección y otros EPI, la seguridad laboral deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una práctica efectiva cada día.
Si quieres que tu equipo trabaje con los mejores EPI de laboratorio, descubre nuestra gama completa y garantiza protección, confort y cumplimiento normativo en cada jornada.



