Cada año, miles de trabajadores sufren un accidente de trabajo que podría haberse evitado con una estrategia preventiva adecuada.
Ya sea una caída en altura o una intoxicación por inhalación de gases, los riesgos están presentes en múltiples sectores y tareas.
Sin embargo, la mayoría de estos accidentes tienen algo en común: se producen por la falta de medidas preventivas, formación y uso correcto de Equipos de Protección Individual (EPI).
La prevención de riesgos laborales no es solo una obligación legal para las empresas; es una inversión directa en salud, productividad y bienestar.
En este artículo te contamos qué es un accidente de trabajo, cuáles son los más frecuentes y cómo puedes evitarlos con una estrategia de seguridad laboral bien implementada.
¿Qué es un accidente de trabajo y por qué es tan importante prevenirlo?
Legalmente, se considera accidente de trabajo a toda lesión corporal que sufra el trabajador con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecuta por cuenta ajena.
Esta definición incluye tanto accidentes que ocurren en el propio lugar de trabajo como aquellos que suceden durante el trayecto (in itinere), siempre que estén vinculados a la actividad profesional.
Sin embargo, más allá de la definición legal, un accidente laboral tiene una dimensión práctica y humana mucho más amplia: representa una interrupción, un coste, una baja, un riesgo para la salud… y, en los peores casos, una pérdida irreparable.
Causas más habituales de los accidentes laborales:
- Falta de formación: desconocimiento de los riesgos, de los protocolos o del uso correcto de los equipos.
- Uso inadecuado de herramientas: por mala elección, mantenimiento deficiente o manipulación incorrecta.
- Ausencia o mal uso de EPI: tanto por falta de suministro como por no utilizar el equipo adecuado para el riesgo existente.
- Condiciones de trabajo inseguras: entornos mal iluminados, superficies inestables, maquinaria sin protección, exceso de carga laboral, etc.
Además del impacto humano, los accidentes laborales suponen un coste económico directo e indirecto para las empresas: parones de producción, sustituciones, investigaciones, sanciones administrativas o judiciales, y pérdida de reputación.
Así que, prevenir accidentes, además de salvar vidas, también mejora el rendimiento de tu empresa, genera confianza en tu equipo y evita costes innecesarios.
Tipos de accidentes de trabajo más frecuentes en entornos industriales y cómo evitarlos
Aunque los riesgos varían según el sector, existen ciertos tipos de accidente de trabajo que se repiten con mayor frecuencia en la mayoría de entornos industriales.
A continuación, los enumeramos junto con su posible prevención:
- Caídas de altura o al mismo nivel:
Prevención: uso de líneas de vida, arneses de seguridad, barandillas, plataformas estables y calzado antideslizante. - Golpes con objetos o herramientas:
Prevención: uso de cascos, guantes, protección facial y señalización adecuada de zonas de riesgo. - Cortes y laceraciones:
Prevención: guantes anticorte, formación en el uso de herramientas, mantenimiento de cuchillas o elementos cortantes. - Quemaduras químicas o térmicas:
Prevención: ropa ignífuga, trajes químicos, guantes específicos y protocolos de manipulación de sustancias. - Inhalación de gases o humos tóxicos:
Prevención: mascarillas filtrantes, equipos de respiración autónoma y ventilación adecuada en zonas cerradas. - Pérdida auditiva por ruido:
Prevención: protectores auditivos (orejeras o tapones) y control de niveles de ruido mediante medidas técnicas.
Identificar los tipos de accidentes más comunes es el primer paso para reducirlos al mínimo. Una buena estrategia de prevención empieza por conocer en profundidad los riesgos reales de cada puesto de trabajo.
Equipos de protección individual (EPI): tu principal aliado contra los accidentes de trabajo
Los Equipos de Protección Individual (EPI) son dispositivos o elementos diseñados para proteger al trabajador de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o salud durante el trabajo.
La normativa que regula su uso y comercialización en Europa incluye el Reglamento (UE) 2016/425, que establece los requisitos esenciales para garantizar que los EPI sean seguros, eficaces y adecuados para cada situación.
¿Qué tipos de EPI existen y para qué sirven?
Vamos a verlos por categorías:
- Cabeza:
Cascos de seguridad contra impactos, caídas de objetos o contactos eléctricos. - Ojos y cara:
Gafas de protección, pantallas faciales y visores contra partículas, chispas o líquidos. - Manos:
Guantes anticorte, térmicos, dieléctricos, químicos o mecánicos, según la actividad. - Respiratorio:
Mascarillas FFP, respiradores con filtros, semimáscaras o equipos autónomos. - Auditivo:
Tapones, orejeras o cascos con aislamiento para trabajos con ruido elevado. - Cuerpo completo:
Ropa de trabajo, trajes impermeables, ropa ignífuga, antiestática o de alta visibilidad. - Pies:
Calzado de seguridad con puntera reforzada, suela antideslizante, aislamiento eléctrico, etc. - Protección en altura:
Arneses, líneas de vida, mosquetones, eslingas y sistemas anticaídas.
Recuerda siempre que elegir el EPI adecuado puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia. Pero no basta con tenerlos: hay que usarlos correctamente y mantenerlos en condiciones óptimas.
Estrategia 360° para prevenir cualquier accidente de trabajo en tu empresa
Prevenir accidentes laborales no es cuestión de colgar un cartel de advertencia o dar una charla puntual.
Requiere una estrategia completa, transversal y constante que involucre a toda la organización, desde la dirección hasta los operarios de primera línea. Este enfoque integral que llamamos una estrategia 360° de prevención, abarca no solo el uso de EPI, sino también la gestión del entorno, los procedimientos, la formación y la cultura interna.
Vamos a verlo paso a paso:
1. Evaluación de riesgos personalizada y actualizada
Cada puesto de trabajo tiene riesgos específicos. No es lo mismo trabajar en una línea de producción que en un andamio, o manipular productos químicos que operar maquinaria pesada. Por eso, el punto de partida es una evaluación rigurosa y detallada de los riesgos asociados a cada tarea, herramienta, proceso y entorno.
Esta evaluación debe ser dinámica: actualizarse cada vez que cambian los procesos, los equipos o las condiciones del entorno.
2. Protocolos claros, accesibles y aplicables
Una vez identificados los riesgos, es fundamental definir procedimientos estandarizados que indiquen cómo actuar de forma segura. Estos protocolos deben estar redactados en un lenguaje claro, ser accesibles para todos los empleados (independientemente de su nivel técnico o idioma), y, sobre todo, estar alineados con la realidad operativa.
Incluyen desde instrucciones para trabajos en altura, manipulación de productos peligrosos o espacios confinados, hasta protocolos de evacuación, primeros auxilios o aislamiento de máquinas.
3. Formación continua y práctica
El conocimiento salva vidas. De nada sirve un protocolo si los trabajadores no lo conocen ni saben aplicarlo. La formación debe ser:
- Recurrente, no limitada al onboarding.
- Práctica, con simulaciones, talleres y dinámicas reales.
- Personalizada, según el puesto, experiencia y nivel de exposición al riesgo.
- Actualizada, incorporando novedades normativas, tecnológicas y cambios en los equipos.
Invertir en formación no solo reduce accidentes, también empodera al trabajador, mejora su autonomía y refuerza su compromiso con la empresa.
4. Supervisión activa y mantenimiento de EPI y herramientas
Una estrategia preventiva exige vigilancia. No basta con entregar los EPI adecuados: hay que comprobar que se utilizan correctamente, que están en buen estado y que se reponen a tiempo. Lo mismo ocurre con las herramientas y maquinaria.
Esto implica:
- Inspecciones rutinarias en planta o campo.
- Registros de mantenimiento y calibración.
- Sustitución de equipos dañados o caducados.
- Feedback directo con los trabajadores sobre dificultades de uso o incomodidades.
Supervisar no es sancionar, es cuidar de la salud del equipo en su entorno real de trabajo.
5. Mejora continua y cultura preventiva
El entorno laboral está en constante evolución. Lo que hoy funciona, mañana puede quedar obsoleto. Por eso, cualquier estrategia 360° debe incluir mecanismos de revisión y mejora continua, como:
- Auditorías internas periódicas.
- Revisión de incidentes y “casi accidentes”.
- Canales de comunicación para sugerencias o avisos.
- Análisis de nuevas tecnologías, materiales o soluciones de protección.
Pero más allá de los procedimientos, lo más importante es construir una cultura de seguridad: que cada trabajador entienda que prevenir es parte de su responsabilidad y que la empresa lo respalda activamente en ello.
Como ves, una estrategia 360° no es un documento ni una campaña aislada: es una forma de trabajar, decidir y liderar.
Es convertir la seguridad laboral en un valor compartido, que protege a las personas y fortalece a la empresa.
Y en este camino, contar con los EPI adecuados es tan solo una parte (una parte imprescindible, eso sí) del todo.
Errores comunes que pueden provocar un accidente de trabajo y cómo corregirlos

La mayoría de los accidentes laborales están relacionados con errores humanos o con fallos organizativos evitables.
Estos son algunos de los más frecuentes:
- No usar EPI por “comodidad” o desconocimiento:
Es imprescindible concienciar sobre su utilidad y garantizar que no interfieran en la operativa. - Confiar en la experiencia y no seguir protocolos:
La rutina puede llevar a bajar la guardia. La seguridad debe ser prioridad incluso en tareas repetitivas. - No revisar el estado del equipo antes de usarlo:
Un guante rasgado, un casco dañado o un arnés mal anclado pueden convertirse en un riesgo. - Falta de actualización en normativas o tecnologías:
Utilizar equipos obsoletos o ignorar nuevas exigencias legales pone en peligro a trabajadores y empresas.
El 90% de los accidentes se pueden evitar si eliminamos estos errores. La clave está en la formación, la vigilancia y la cultura preventiva.
Reducir los accidentes de trabajo no es cuestión de suerte, sino de preparación, compromiso y equipamiento. La prevención debe formar parte de la estrategia global de cualquier empresa que valore a sus trabajadores y su propia sostenibilidad.
En ITURRI, trabajamos para que cada operario disponga del EPI que necesita: guantes, calzado, ropa, protección respiratoria o auditiva… todos nuestros productos están diseñados y certificados para ofrecer una protección real en entornos exigentes.



