El estrés, la sobrecarga o la falta de apoyo no son solo sensaciones pasajeras. Son riesgos reales que afectan tanto a la salud mental como a la seguridad física de los trabajadores.
Pueden provocar errores, aumentar la siniestralidad y, a largo plazo, dañar seriamente la productividad y la estabilidad del equipo.
A diferencia de una caída o una quemadura, los riesgos psicosociales en el trabajo no siempre dejan una huella visible. Pero sus consecuencias son igual de graves: ansiedad, agotamiento, baja implicación, accidentes laborales evitables o clima laboral tóxico.
En este artículo te contamos qué son, cómo afectan a tu organización y qué medidas puedes tomar para prevenirlos.
Porque cuidar el bienestar emocional del equipo también es una inversión en seguridad laboral.
¿Qué son los riesgos psicosociales en el trabajo?
Según el INSST (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo), los riesgos psicosociales son aquellos factores del entorno laboral que pueden generar un malestar psicológico, físico o social en el trabajador.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (Ley 31/1995) establece la obligación de evaluarlos y prevenirlos como cualquier otro tipo de riesgo.
Factores de riesgo más comunes:
- Carga de trabajo excesiva o mal distribuida
- Ambigüedad o conflicto de roles: no saber qué se espera de ti o recibir órdenes contradictorias
- Falta de autonomía, reconocimiento o feedback
- Malas relaciones laborales, tensiones o acoso
- Inseguridad laboral o inestabilidad contractual
- Turnos prolongados, horarios rotativos sin descanso suficiente
Recuerda, los riesgos psicosociales no solo impactan el bienestar emocional. También incrementan los errores, los fallos de atención y los accidentes. Por eso deben formar parte de cualquier estrategia de seguridad laboral eficaz.
¿Cómo afectan los riesgos psicosociales a la seguridad y productividad?
Muchas veces se subestima el efecto del estado mental del trabajador sobre su rendimiento físico. Sin embargo, un entorno emocionalmente inestable o exigente tiene consecuencias directas y medibles.
Impactos más frecuentes:
- Aumento del absentismo y de las bajas por estrés, ansiedad o fatiga
- Rotación alta del personal, pérdida de talento y costes de reemplazo
- Disminución del rendimiento por falta de concentración
- Mayor probabilidad de errores y fallos en tareas críticas
- Incremento de accidentes laborales, especialmente por distracción o falta de atención
- Problemas de salud mental: insomnio, agotamiento, depresión
- Clima laboral deteriorado, conflictos, desmotivación
Un entorno emocionalmente tóxico afecta directamente al rendimiento operativo y a la salud del equipo. No es un problema “blando”, es un riesgo real y cuantificable.
Cómo detectar los riesgos psicosociales en tu empresa
Detectar los riesgos psicosociales no siempre es sencillo. A diferencia de los riesgos físicos, no se pueden ver ni medir con un medidor de gases o un luxómetro.
Pero sí se pueden identificar si se aplican los métodos adecuados, combinando herramientas de análisis técnico con escucha activa y cultura preventiva.
La detección temprana es clave: permite actuar antes de que el problema se convierta en una crisis emocional, una baja médica o un accidente.
Por ello, creemos importante profundizar en algunos métodos de detección:
1. Evaluaciones mediante herramientas estandarizadas
Existen cuestionarios científicos y validados específicamente diseñados para medir el estado psicosocial de los equipos de trabajo. Algunos de los más utilizados a nivel europeo y nacional son:
- COPSOQ (Copenhagen Psychosocial Questionnaire):
Evalúa variables como exigencias laborales, influencia, desarrollo, relaciones sociales, liderazgo, inseguridad laboral o salud general. - ISTAS21 (versión española del COPSOQ):
Adaptado al marco normativo español. Permite clasificar los factores de riesgo psicosocial en cinco dimensiones: demandas psicológicas, control, apoyo social, recompensas y doble presencia.
Estas herramientas permiten obtener datos objetivos y comparables entre departamentos o centros, así como establecer líneas base y hacer seguimiento de las mejoras.
2. Cuestionarios internos y encuestas anónimas
Complementariamente, puedes diseñar encuestas internas adaptadas a tu contexto específico. Lo importante es que sean:
- Anónimas, para fomentar la sinceridad
- Claras y breves, para facilitar la participación
- Orientadas a detectar malestar, sobrecarga, conflictos o desconexión
Ejemplos de preguntas útiles:
- ¿Sientes que puedes desconectar al terminar tu jornada?
- ¿Recibes apoyo cuando tienes dificultades?
- ¿Te resulta clara tu función dentro del equipo?
- ¿Tu carga de trabajo es manejable?
3. Grupos focales y entrevistas cualitativas
No todo se capta con encuestas. Las entrevistas individuales o grupales permiten profundizar en temas sensibles, recoger matices y detectar dinámicas conflictivas que no siempre se expresan de forma directa.
Estas entrevistas deben ser:
- Moderadas por personal de confianza o expertos externos
- Realizadas en un entorno seguro, sin juicios
- Utilizadas para complementar datos cuantitativos
4. Análisis de indicadores de alerta
Aunque no haya encuestas, ciertos patrones de comportamiento organizacional pueden indicar un riesgo psicosocial latente:
- Aumento inusual de bajas por ansiedad, fatiga o estrés
- Alta rotación en determinados puestos
- Errores repetitivos, descuidos o fallos de comunicación
- Cambios de comportamiento (apatía, irritabilidad, aislamiento)
- Quejas constantes o conflictos interpersonales
Estos síntomas deben interpretarse como señales de que el equipo puede estar trabajando bajo una presión excesiva o en un clima negativo.
5. Integración en el plan de prevención
La evaluación de riesgos psicosociales no puede estar desconectada del resto del sistema preventivo. Debe formar parte del Plan de Prevención de Riesgos Laborales, con:
- Un protocolo específico de evaluación periódica
- Medidas planificadas y recursos asignados
- Seguimiento de indicadores y evolución de resultados
Integrarlo en el sistema general de seguridad permite tratar los riesgos psicosociales con la misma seriedad que los físicos o químicos.
Detectar los riesgos psicosociales es una responsabilidad compartida entre la empresa y el equipo.
No basta con intuir el malestar, hay que medirlo, documentarlo y actuar. Combinar datos, observación, participación y análisis estructurado permite tomar decisiones informadas que protegen la salud emocional… y la seguridad laboral.
Medidas para prevenir y reducir los riesgos psicosociales en el entorno laboral
Detectar el problema no es una solución como tal. La verdadera prevención pasa por actuar desde tres frentes: la organización del trabajo, la cultura de empresa y el entorno físico.
Acciones preventivas recomendadas:
- Mejora de la organización del trabajo:
- Ajustar cargas
- Definir funciones
- Respetar horarios y pausas
- Formación en habilidades psicosociales:
- Gestión del estrés
- Comunicación efectiva
- Liderazgo empático
- Fomento de la participación en decisiones que afectan al equipo
- Desarrollo de canales de comunicación claros y anónimos, que permitan expresar inquietudes sin miedo
- Diseño ergonómico de los puestos de trabajo
- Mobiliario ajustable
- Ruido y temperatura controlados
- Iluminación adecuada
- Uso de EPI cómodos y adaptados al entorno y a la duración de las tareas
- Programas de bienestar emocional, con acceso a apoyo psicológico
La prevención de riesgos psicosociales no es solo responsabilidad de RRHH. Implica a líderes, responsables de prevención y a toda la organización.
Requiere gestión, cultura preventiva y un entorno físico saludable.
EPI y confort: cómo influye el entorno físico en el bienestar psicológico

Cuando hablamos de riesgos psicosociales, rara vez se menciona el impacto del equipamiento físico.
Sin embargo, un entorno incómodo, caluroso, ruidoso o con equipos mal diseñados genera frustración, fatiga, estrés… y riesgo.
El EPI también influye en el bienestar psicológico:
- Ropa de trabajo ergonómica, que permite moverse con libertad y evita sobrecalentamiento o molestias
- Calzado seguro y cómodo, que reduce el cansancio muscular y mejora la postura
- Gafas, guantes o protección auditiva que no entorpecen la movilidad ni la comunicación
- Material transpirable, flexible y adaptado al clima o a la tarea específica
- Equipamiento que transmite seguridad: sentirse protegido reduce la sensación de riesgo constante
Como ves, la protección física influye directamente en el estado emocional. Trabajar con equipos incómodos o mal ajustados genera rechazo, desconcentración y tensión. Sentirse seguro, cómodo y respaldado mejora el bienestar global.
El estrés, la carga de trabajo mal gestionada o la falta de reconocimiento no son factores menores. Los riesgos psicosociales en el trabajo generan costes humanos y económicos que pueden evitarse con un enfoque estratégico.
Desde ITURRI, sabemos que la política de EPI también puede marcar la diferencia: un equipo bien equipado, con material cómodo, funcional y adaptado a cada puesto, hace que el trabajador se sienta más protegido, más valorado y más motivado. Y eso también forma parte de la seguridad laboral.



