Los trabajos nocturnos son imprescindibles para mantener en funcionamiento ciertos sectores, tales como la logística, la seguridad, la sanidad, el transporte o la industria.
Sin embargo, trabajar de noche implica una serie de riesgos específicos que afectan directamente a la salud, la seguridad y el bienestar del operario.
Por eso, la seguridad laboral de un trabajador nocturno no puede abordarse como la de un trabajador diurno: requiere medidas específicas, EPI adecuados y una estrategia preventiva adaptada.
En este artículo analizamos qué dice la legislación, cuáles son los principales riesgos asociados al trabajo nocturno y qué Equipos de Protección Individual (EPI) no deben faltar para proteger adecuadamente a quienes desempeñan su jornada cuando el resto del mundo duerme.
¿Qué se considera un trabajador nocturno según la ley?
El Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 36, establece que se considera trabajador nocturno a aquel que realiza, de forma habitual, al menos tres horas de su jornada diaria entre las 22:00 y las 06:00, o bien que acumula una parte significativa de su jornada anual en horario nocturno, según se defina en los convenios colectivos.
Entonces, ¿es lo mismo trabajar de noche ocasionalmente?
No. Es importante distinguir entre:
- Turno nocturno estructurado: trabajadores que forman parte de una planificación de turnos rotativos o fijos en horario nocturno.
- Turno nocturno ocasional: intervenciones puntuales o extraordinarias durante la noche, sin recurrencia.
Ambos perfiles están expuestos a riesgos similares, pero en el caso del trabajador nocturno habitual, los efectos son más acumulativos y requieren un seguimiento más cercano.
¿Qué obligaciones tiene el empleador?
La normativa de Prevención de Riesgos Laborales (Ley 31/1995) establece que la empresa debe:
- Evaluar los riesgos específicos del trabajo nocturno.
- Garantizar la vigilancia periódica de la salud del trabajador.
- Adoptar medidas organizativas que reduzcan los efectos nocivos del trabajo nocturno (rotación, pausas, descansos, etc.).
- Informar y formar sobre los riesgos específicos del turno nocturno.
Principales riesgos a los que se enfrenta un trabajador nocturno
Trabajar de noche implica más que simplemente cambiar el reloj biológico. Los riesgos físicos, psicológicos y organizativos aumentan, y con ellos la probabilidad de incidentes laborales y problemas de salud.
Vamos a profundizar en algunos de los riesgos más frecuentes a los que se enfrenta un trabajador nocturno:
- Fatiga y somnolencia:
La falta de descanso adecuado disminuye la capacidad de concentración y reacción, lo que incrementa los errores y los accidentes de trabajo. - Alteraciones del ritmo circadiano:
Dormir de día y trabajar de noche afecta el reloj interno del cuerpo, provocando trastornos del sueño, digestivos y cardiovasculares. A largo plazo, puede derivar en problemas de salud mental en el trabajo como ansiedad o depresión. - Mayor riesgo de accidentes viales (in itinere):
Especialmente en trabajadores móviles o que se desplazan de madrugada, el riesgo de accidente de tráfico se multiplica debido a la baja visibilidad y la fatiga. - Baja visibilidad ambiental:
La oscuridad y la iluminación artificial deficiente aumentan la probabilidad de tropiezos, caídas, atropellos o colisiones con maquinaria. - Sensación de aislamiento:
Trabajar con menor número de compañeros, supervisores o personal de apoyo puede afectar a la moral y dificultar la gestión de emergencias. - Menor cobertura médica o de supervisión inmediata:
Durante la noche, los servicios de emergencia o atención médica pueden no estar tan disponibles, lo que agrava cualquier incidente que se produzca.
Como ves, el trabajo nocturno no solo afecta al rendimiento. Compromete directamente la salud y la integridad física del trabajador si no se gestiona correctamente.
EPI esenciales para proteger al trabajador nocturno
Los Equipos de Protección Individual desempeñan un papel crucial en la seguridad del trabajador nocturno, especialmente en entornos con riesgos físicos, movilidad o maquinaria.
A continuación, repasamos los EPI más relevantes:
- Ropa de alta visibilidad (EN ISO 20471):
Es la primera barrera de protección en entornos con baja iluminación. Debe cubrir la mayor parte del cuerpo (preferentemente clase 2 o 3), incluir bandas retrorreflectantes y mantenerse limpia para conservar su eficacia. Indispensable en trabajos exteriores, almacenes, transporte, mantenimiento o seguridad.
El riesgo de caídas aumenta por la combinación de fatiga, humedad o iluminación escasa. El calzado debe tener suela antideslizante (SRC) y buena amortiguación para reducir el impacto físico de la jornada nocturna.
Linternas frontales, lámparas de clip o sistemas portátiles permiten mejorar la visibilidad del entorno inmediato sin depender exclusivamente de la iluminación ambiental del puesto. También permiten actuar en caso de apagones o fallos eléctricos.
- EPI ergonómicos:
Trabajar con poca luz o en turnos prolongados aumenta el desgaste físico. Elegir ropa de trabajo cómoda, transpirable, ligera y bien ajustada (así como guantes, gafas o protectores auditivos con buen ajuste) ayuda a reducir la fatiga muscular y mejora la precisión.
No olvides que el EPI de un trabajador nocturno debe potenciar la visibilidad, el confort y la protección activa frente a riesgos tanto físicos como ambientales.
Cómo prevenir los riesgos del trabajo nocturno desde la empresa

El riesgo no desaparece solo con EPI. La gestión preventiva del trabajo nocturno debe formar parte del plan global de prevención de la empresa.
Por eso, compartimos contigo algunas medidas clave:
- Rotación adecuada de turnos:
No se deben encadenar semanas enteras de turnos nocturnos sin alternancia. Rotaciones cortas y pausas ayudan a mantener el equilibrio biológico. - Iluminación ambiental correcta:
Debe ser uniforme, sin sombras excesivas ni destellos que provoquen fatiga visual. La luz blanca neutra favorece la atención. - Pausas programadas y zonas de descanso:
El cuerpo necesita pausas para mantener el rendimiento. Espacios habilitados para el descanso breve (15-20 min) reducen la fatiga acumulada. - Evaluaciones médicas periódicas:
No solo en el reconocimiento inicial. Es vital hacer un seguimiento específico de los efectos del trabajo nocturno en la salud. - Formación en autocuidado:
Charlas y materiales sobre higiene del sueño, nutrición en turnos nocturnos, manejo de la fatiga, etc. - Protocolos de emergencia adaptados:
Los planes de evacuación y primeros auxilios deben contemplar la menor disponibilidad de personal durante la noche.
El cuidado del trabajador nocturno empieza por reconocer sus riesgos específicos y actuar con antelación, desde la prevención hasta la respuesta ante incidentes.
El trabajo nocturno es una necesidad en muchos sectores, pero también supone todo un desafío para la salud y la seguridad de quien lo desempeña.
En ITURRI creemos que un entorno de trabajo seguro no termina con la jornada diurna. Por eso, ofrecemos soluciones específicas para el turno de noche: desde ropa de alta visibilidad hasta iluminación individual y calzado ergonómico. Porque proteger significa adaptarse a cada realidad laboral.



