Trabajos en espacios confinados: cómo garantizar la seguridad laboral y evitar riesgos

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Los espacios confinados representan uno de los entornos de trabajo más peligrosos dentro del ámbito industrial, energético y de servicios. 

Las estadísticas de accidentes graves o mortales en este tipo de intervenciones siguen siendo alarmantes.

¿El motivo? El desconocimiento de los riesgos, la falta de planificación o la ausencia de Equipos de Protección Individual (EPI) adecuados.

Prepararse bien y protegerse mejor es una obligación en pro de la seguridad laboral. Y no solo legal, sino ética y operativa.

Trabajar en espacios confinados requiere una metodología rigurosa, equipos formados y material certificado

En este artículo analizamos qué se considera espacio confinado, qué riesgos implica y cómo proteger a los trabajadores con una estrategia de seguridad laboral completa y bien ejecutada.

¿Qué se considera un trabajo en espacio confinado?

Según las definiciones técnicas recogidas en la normativa de Prevención de Riesgos Laborales y las directrices del INSST (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo), un espacio confinado es cualquier lugar de acceso limitado o difícil, con ventilación natural insuficiente y en el que pueden generarse atmósferas peligrosas.

Tres características clave lo definen:

  1. Entradas y salidas limitadas
  2. Ventilación insuficiente para garantizar una atmósfera respirable
  3. Presencia real o potencial de riesgos para la salud o la vida

Ejemplos comunes de espacios confinados:

  • Pozos, alcantarillas y fosas sépticas
  • Depósitos, tanques y silos
  • Túneles y galerías técnicas
  • Cámaras subterráneas
  • Contenedores industriales cerrados
  • Recintos técnicos en plantas químicas o energéticas

Identificar correctamente qué es un espacio confinado es clave para activar los protocolos de protección adecuados. Muchas veces no se reconocen como tal… hasta que ocurre un accidente.

Riesgos más frecuentes al trabajar en espacios confinados

Los espacios confinados combinan varios factores de riesgo simultáneamente: falta de oxígeno, gases peligrosos, dificultades para escapar en caso de emergencia y posibilidad de atrapamiento.

La presencia de uno solo de estos elementos ya justifica medidas especiales de seguridad; cuando se combinan, el peligro se multiplica.

Principales riesgos:

  • Asfixia por falta de oxígeno o presencia de atmósferas desplazadas por otros gases.
  • Explosiones debido a la acumulación de gases inflamables como metano o vapores de hidrocarburos.
  • Intoxicaciones por exposición a gases tóxicos (monóxido de carbono, sulfuro de hidrógeno, vapores químicos).
  • Caídas o atrapamientos en espacios reducidos, estrechos o irregulares.
  • Dificultades de evacuación o rescate en caso de pérdida de consciencia o accidente.
  • Golpes, cortes o quemaduras por contacto con maquinaria, calor extremo o sustancias peligrosas.

Estos riesgos no solo amenazan la salud: comprometen la vida. Y sin la protección adecuada, cualquier fallo puede ser letal, incluso en tareas cortas o aparentemente sencillas.

¿Qué EPI se necesitan para trabajos en espacios confinados?

Los Equipos de Protección Individual (EPI) para espacios confinados deben seleccionarse con base en la evaluación de riesgos específica. 

No existe un “kit universal”, sino combinaciones adecuadas según el entorno, los materiales presentes y el tipo de tarea.

Elementos clave de protección:

  1. Protección respiratoria:
  • Mascarillas con filtro ABEK-P3 para vapores, gases y partículas.
  • Equipos de Respiración Autónoma (ERA) para atmósferas con nivel crítico de oxígeno (<19,5%) o presencia de gases letales.
  • Sistemas de suministro de aire externo con línea de vida respiratoria para trabajos prolongados.
  1. Protección contra caídas:
  • Arneses anticaída certificados (EN 361).
  • Trípodes, polipastos y rescatadores para descenso, elevación y recuperación del trabajador.
  • Líneas de vida verticales o retráctiles según profundidad del espacio confinado.
  1. Ropa y calzado:
  1. Protección química:
  • Guantes específicos (nitrilo, neopreno, PVC) resistentes a productos concretos.
  • Trajes impermeables o químicos (categoría III) para contacto con líquidos o vapores agresivos.
  1. Medición y detección:
  • Detectores portátiles de gases con alarma sonora, visual y vibratoria.
    Se recomienda que midan al menos:
    • Oxígeno (O₂)
    • Monóxido de carbono (CO)
    • Sulfuro de hidrógeno (H₂S)
    • Metano (CH₄) u otros gases inflamables

El uso de EPI no es opcional, es la última barrera entre el operario y un entorno que puede volverse hostil en cuestión de segundos. Sin ellos, cualquier tarea es una apuesta peligrosa.

Medidas preventivas clave para trabajar en espacios confinados

En los espacios confinados, la prevención no se improvisa. Una simple entrada sin planificación puede convertirse en una situación de emergencia en segundos. 

Por eso, cada intervención debe planificarse, supervisarse y ejecutarse con protocolos específicos que prioricen la seguridad en todo momento.

Estas medidas preventivas deben aplicarse antes, durante y después de cada intervención. Y lo más importante: deben estar perfectamente integradas en la cultura de trabajo del equipo, no depender de la intuición del operario:

1. Evaluación previa de riesgos y autorización formal de entrada

Antes de comenzar cualquier tarea, se debe realizar una evaluación completa del entorno. Esto incluye:

  • Identificación de riesgos químicos, atmosféricos, mecánicos o térmicos.
  • Verificación de condiciones físicas del espacio (dimensiones, accesos, obstáculos).
  • Análisis del tipo de trabajo a realizar (limpieza, soldadura, inspección, mantenimiento, etc.).
  • Determinación del tiempo estimado de permanencia.

Esta evaluación debe estar documentada y validada por un responsable. Solo tras su aprobación se puede emitir la autorización de entrada al espacio confinado.

2. Control de la atmósfera antes y durante la intervención

El análisis de gases es obligatorio antes de acceder. Se deben medir al menos:

  • Nivel de oxígeno (O₂): debe estar entre el 19,5 % y el 23,5 %.
  • Presencia de gases inflamables (como metano, hidrógeno, vapores orgánicos).
  • Gases tóxicos como monóxido de carbono (CO) o sulfuro de hidrógeno (H₂S).

Este control debe hacerse con detectores multigás portátiles, calibrados y verificados. Además, la medición debe mantenerse activa durante toda la intervención, con alarmas visibles y sonoras.

3. Ventilación forzada si es necesario

En espacios donde se detecte una atmósfera viciada o riesgo potencial de gases peligrosos, debe instalarse un sistema de ventilación forzada mecánica. Esta debe ser continua, con caudal suficiente y dirigida de forma que garantice la renovación completa del aire sin generar turbulencias o acumulaciones de contaminantes.

4. Vigilancia permanente desde el exterior

Mientras haya una persona trabajando dentro, otra debe estar en el exterior cumpliendo funciones de observación, comunicación y asistencia inmediata. Este vigilante debe:

  • Conocer perfectamente el procedimiento de entrada y rescate.
  • Tener contacto visual directo o a través de cámaras/radios bidireccionales.
  • Estar libre de otras tareas: su única función es garantizar la seguridad del compañero dentro.

5. Comunicación continua durante todo el trabajo

El aislamiento físico de estos espacios hace que cualquier corte de comunicación pueda generar un retraso fatal en caso de emergencia. Se deben emplear:

  • Equipos de radio con manos libres y frecuencia clara.
  • Sistemas de intercomunicación integrados en cascos o ERA.
  • Procedimientos de señales visuales o acústicas, si la comunicación verbal no es posible.

6. Plan de rescate activo y medios disponibles en el lugar

Uno de los errores más graves —y comunes— es no tener preparado un plan de rescate específico. Este debe contemplar:

  • Qué hacer si el trabajador pierde el conocimiento.
  • Cómo extraerlo de forma segura sin poner en riesgo a otros.
  • Qué equipos se utilizarán (rescatadores, polipastos, ERA de emergencia).
  • Quién ejecutará el rescate y cómo se comunicará con los servicios de emergencia externos.

Todos los elementos necesarios deben estar ya en el lugar, no pueden ser “llamados” cuando surge el problema.

Como ves, la seguridad en espacios confinados no depende únicamente del EPI o del trabajador que entra, sino del sistema completo que lo rodea: evaluación, detección, ventilación, comunicación, vigilancia y rescate. 

Es un trabajo de equipo, no una intervención individual. Solo con todos los elementos bien coordinados se puede garantizar una seguridad real.

Legislación y normativa aplicable a los trabajos en espacios confinados

La normativa española y europea establece obligaciones claras para proteger a quienes realizan trabajos en espacios confinados:

Principales referencias legales:

  • Real Decreto 486/1997, sobre condiciones mínimas de seguridad y salud en lugares de trabajo.
  • Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, y su desarrollo en reglamentos específicos.
  • Normas técnicas como UNE 81900 y EN ISO 20345, para calzado, arneses, ropa, etc.

Aspectos clave que exige la normativa:

  • Formación específica y certificada para los trabajadores implicados.
  • Aptitud médica del personal que accede al espacio.
  • Planificación previa de las tareas y del rescate.
  • Disponibilidad de EPI homologados y adecuados.
  • Documentación y registros de mediciones, permisos, simulacros y mantenimiento.

Cumplir con la normativa no es solo una cuestión legal, sino ética y profesional: se trata de proteger vidas, no solo de evitar sanciones.

Los trabajos en espacios confinados son una de las tareas más complejas y peligrosas que existen. No hay margen de error. Un fallo en la ventilación, un retraso en el rescate o una atmósfera mal evaluada puede tener consecuencias irreversibles.

En ITURRI, ayudamos a las empresas a abordar estas intervenciones con equipamiento certificado, soluciones de rescate, detección de gases y formación técnica adaptada. 

Sabemos que cada espacio es distinto y que la seguridad laboral empieza en el análisis… pero se concreta en el EPI correcto.

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