La electricidad no perdona errores. Un descuido, una verificación incompleta o una protección inadecuada pueden traducirse en lesiones graves, incendios o incluso pérdidas humanas.
En este contexto, las 5 reglas de oro de la electricidad no son una simple recomendación: son una metodología imprescindible para intervenir con seguridad en cualquier instalación eléctrica.
Aplicarlas correctamente puede ser el salto entre un trabajo seguro… y un accidente con consecuencias irreversibles.
En este artículo, explicamos en qué consisten estas reglas tan importantes para garantizar la seguridad laboral, cómo se aplican paso a paso y por qué su cumplimiento debe ir siempre acompañado del uso adecuado de Equipos de Protección Individual (EPI) certificados.
¿Qué son las 5 reglas de oro en trabajos eléctricos?
Las llamadas “5 reglas de oro de la electricidad” son un conjunto de medidas de seguridad fundamentales recogidas en normativas europeas y nacionales como la UNE-EN 50110-1, y están diseñadas para eliminar el riesgo de contacto con partes activas durante trabajos eléctricos.
Su objetivo es claro: garantizar que la zona donde se va a intervenir esté completamente desenergizada, sin posibilidad de realimentación y físicamente protegida.
Estas reglas son aplicables tanto en baja tensión (instalaciones domésticas, oficinas, almacenes) como en media y alta tensión, presentes en plantas industriales, subestaciones, centros de transformación o entornos energéticos.
En todos los casos, el procedimiento debe seguirse en el orden establecido y sin omisiones.
Estas reglas son la base de toda intervención segura. Ignorarlas pone en riesgo la vida del trabajador y puede tener consecuencias fatales.
Las 5 reglas de oro de la electricidad explicadas paso a paso
Veamos en detalle cuáles son estas reglas y cómo aplicarlas correctamente:
1. Cortar todas las fuentes de tensión
El primer paso es aislar completamente la instalación o el tramo en el que se va a trabajar. Esto puede hacerse mediante:
- Interruptores generales
- Seccionadores
- Dispositivos de desconexión
Es fundamental confirmar que se ha interrumpido toda posible fuente de energía, incluyendo circuitos auxiliares o alimentación alternativa.
2. Verificar la ausencia de tensión
Nunca se debe confiar en la desconexión sin realizar una verificación física. El operario debe comprobar con un detector homologado y calibrado que efectivamente no hay presencia de tensión en ninguno de los conductores o elementos a intervenir.
Este paso requiere atención rigurosa y debe hacerse en todos los polos o fases, sin excepción.
3. Prevenir cualquier posible realimentación
Incluso tras el corte y la verificación, existe riesgo de que una fuente externa vuelva a alimentar la instalación (por ejemplo, por error humano o conmutación automática).
Para evitarlo, se debe aplicar un sistema de bloqueo mecánico, como:
- Candados de seguridad
- Etiquetas de bloqueo (lockout-tagout)
- Enclavamientos o precintos que impidan la reconexión accidental
Este paso garantiza que ningún operario externo pueda volver a energizar la zona por desconocimiento.
4. Poner a tierra y en cortocircuito
Una vez comprobado que no hay tensión, es obligatorio instalar un sistema de puesta a tierra que permita derivar cualquier carga residual inesperada.
Importante:
- El primer punto de conexión debe ser la tierra.
- Luego se conecta al conductor activo.
- Así se asegura que cualquier descarga vaya directamente al suelo y no a través del cuerpo del operario.
Este paso es esencial en media y alta tensión, pero también recomendable en baja tensión en entornos industriales.
5. Delimitar y señalizar la zona de trabajo
Por último, se deben colocar barreras físicas, señalización y elementos visuales que indiquen claramente que hay una intervención eléctrica en curso.
Esto evita accesos no autorizados, interferencias o reinicios accidentales. Debe quedar claro para todo el entorno que la zona está fuera de servicio por motivos de seguridad.
Aplicar estas cinco reglas, siempre en este orden, es la forma más eficaz de evitar los riesgos eléctricos y proteger a cualquier técnico.
Saltarse un solo paso pone en peligro todo el procedimiento.
¿Por qué estas reglas no bastan sin el uso de EPI?
Aunque las reglas de oro de la electricidad reducen drásticamente los riesgos, no eliminan todos los peligros inherentes al trabajo eléctrico.
Existen situaciones donde, incluso tras aplicar el procedimiento, puede haber:
- Descargas por carga residual
- Contactos indirectos
- Arcos eléctricos
- Quemaduras térmicas o químicas
- Exposición a ruido o radiaciones
Por eso, la normativa exige el uso de EPI específicos, especialmente en trabajos en tensión, de proximidad o en entornos con riesgo elevado.
Elementos EPI esenciales en trabajos eléctricos:
- Guantes dieléctricos:
Aislantes frente a contacto eléctrico. Se clasifican por clase (según la tensión máxima soportada) y categoría (según su resistencia mecánica). - Botas aislantes:
Evitan el paso de corriente a tierra a través del cuerpo. Imprescindibles en entornos húmedos o con suelo conductor. - Cascos con pantalla facial integrada:
Protegen contra impacto, arco eléctrico y proyecciones. Deben estar certificados según EN 50365 y EN 166. - Ropa ignífuga y antiarco eléctrico:
Tejidos que resisten el calor extremo y evitan que la prenda se funda con la piel. Normativas clave: EN 61482 y EN ISO 11612.
Las 5 reglas previenen, los EPI protegen. Sin ambos elementos, el riesgo eléctrico sigue presente y puede convertirse en tragedia.
Cómo integrar las 5 reglas de oro de la electricidad en los protocolos de tu empresa

Una empresa que se toma en serio la seguridad laboral no puede depender de la memoria individual o la buena voluntad de sus trabajadores.
Debe establecer procedimientos claros, documentados y actualizados que incorporen las 5 reglas de oro como parte obligatoria de cualquier intervención eléctrica.
Claves para una integración efectiva:
- Formación técnica continua:
No basta con una sesión inicial. Los trabajadores deben recibir formación periódica en seguridad eléctrica, uso de EPI y actualización normativa. - Procedimientos operativos seguros (POS):
Instrucciones escritas, accesibles y adaptadas a cada tipo de instalación. Deben incluir checklist, responsables y pautas claras para cada fase del trabajo. - Supervisión y auditoría interna:
La verificación del cumplimiento debe ser constante. Un supervisor de seguridad eléctrica debe validar los pasos previos antes de autorizar una intervención. - Suministro de EPI homologado:
No todos los equipos del mercado cumplen con los estándares exigidos. Es responsabilidad de la empresa proveer EPI certificados, adecuados al riesgo real y en condiciones óptimas.
Una empresa que incorpora estas reglas en su cultura previene accidentes, mejora la productividad y evita sanciones legales o reputacionales.
La seguridad eléctrica (enlace a postblog 1 de este mes una vez publicado) empieza en la formación, se ejecuta con método… y se refuerza con equipamiento profesional.
La intervención eléctrica es una de las tareas más críticas en cualquier entorno industrial, energético o de mantenimiento. Y aplicar las 5 reglas de oro de la electricidad es el primer paso hacia una intervención segura, pero no el único.
La seguridad total solo se alcanza cuando estos procedimientos van acompañados del uso de EPI certificados y una cultura preventiva arraigada.
En ITURRI, ayudamos a empresas de todos los sectores a proteger a sus técnicos con soluciones completas: guantes dieléctricos, ropa ignífuga, cascos con protección facial, botas aislantes… todo lo necesario para garantizar la protección ante riesgos eléctricos, desde baja hasta alta tensión.



