El uso de la mascarilla quirúrgica es clave para evitar la transmisión de agentes infecciosos, así como para garantizar una correcta seguridad laboral en entornos donde el riesgo biológico es alto.
Aunque su aspecto pueda parecer sencillo, elegir y utilizar correctamente una mascarilla quirúrgica es una tarea que requiere de conocimiento técnico.
Por ese motivo, en este artículo te explicamos cuándo se usa, qué tipos existen según la normativa europea y qué otros Equipos de Protección Individual (EPI) deben acompañarla para una protección real a la par que eficaz.
¿Qué es una mascarilla quirúrgica y qué función cumple realmente?
Del mismo modo que los uniformes sanitarios, una mascarilla quirúrgica también es un equipo de protección médica de tipo barrera. Su función principal es evitar que el usuario (habitualmente el personal sanitario) transmita agentes infecciosos al entorno, especialmente durante procedimientos médicos o quirúrgicos.
¿Cómo funciona?
Está diseñada para retener las gotas respiratorias que se emiten al hablar, toser o estornudar, evitando así la contaminación del campo quirúrgico o del paciente.
También protege parcialmente al usuario de fluidos externos, dependiendo del tipo de mascarilla.
Importante: No debe confundirse con las mascarillas filtrantes tipo FFP, ya que no filtra partículas del aire inhalado. Su objetivo no es proteger al portador de aerosoles, sino proteger al entorno de la posible contaminación del usuario.
Composición habitual:
- Capa externa: hidrofóbica, repele líquidos.
- Capa intermedia: filtro que bloquea bacterias y virus.
- Capa interna: absorbente y cómoda para el contacto con la piel.
¿Dónde se utiliza?
- Quirófanos y unidades de cuidados intensivos.
- Consultas médicas y odontológicas.
- Clínicas estéticas y veterinarias.
- Residencias, centros sociosanitarios, farmacias.
- Zonas de manipulación de medicamentos o materiales estériles.
La mascarilla quirúrgica no es un accesorio, es una barrera sanitaria esencial en múltiples entornos donde hay contacto estrecho con personas o riesgo biológico.
Tipos de mascarilla quirúrgica según su eficacia y normativa
La normativa que regula las mascarillas quirúrgicas es la EN 14683, que establece tres categorías en función de su eficacia de filtración bacteriana (BFE) y su resistencia a salpicaduras.
Tipos según EN 14683:
- Tipo I:
- Eficacia de filtración ≥95%.
- Uso recomendado para pacientes sintomáticos o personas en entornos no clínicos donde se quiere limitar la propagación.
- Tipo II:
- Eficacia ≥98%.
- Recomendadas para personal sanitario que no esté en contacto con fluidos potencialmente peligrosos.
- Tipo IIR:
- Eficacia ≥98% + resistencia a salpicaduras.
- Uso quirúrgico o en intervenciones con riesgo de fluidos (sangre, secreciones, etc.).
Diferencias con las mascarillas FFP (EN 149):
| Mascarilla quirúrgica | Mascarilla FFP2 / FFP3 |
|---|---|
| Protege al entorno | Protege al portador |
| No filtra aerosoles | Filtra partículas y aerosoles |
| Uso clínico / quirúrgico | Uso en ambientes contaminados o industriales |
| Norma EN 14683 | Norma EN 149 |
Recuerda siempre que elegir el tipo correcto de mascarilla quirúrgica depende del procedimiento, del nivel de riesgo biológico y del rol del usuario en cada contexto sanitario.
Cómo utilizar correctamente una mascarilla quirúrgica
De nada sirve llevar una mascarilla quirúrgica si no se usa bien. Su eficacia depende en gran medida del ajuste y del protocolo de colocación y retirada.
Así que, a continuación, detallamos los pasos para un uso correcto:
- Lávate las manos antes y después de manipular la mascarilla.
- Colócala cubriendo nariz, boca y barbilla.
- Ajusta la tira nasal para evitar fugas.
- No toques la mascarilla durante su uso.
- Si se humedece, rompe o supera las 4 horas de uso, cámbiala.
- Desecha la mascarilla en un contenedor adecuado, preferiblemente de residuos biosanitarios si hay contacto con fluidos.
Es importante matizar que una mascarilla quirúrgica es eficaz solo si se usa de forma higiénica y se reemplaza en el momento adecuado.
¿Qué otros EPI sanitarios son indispensables junto a la mascarilla quirúrgica?
Para garantizar una protección sanitaria integral, la mascarilla debe formar parte de un sistema completo de EPI.
Aquí te dejamos los principales:
- Guantes de nitrilo, vinilo o látex:
Protegen frente al contacto directo con fluidos, fármacos o materiales contaminados. Deben cambiarse entre pacientes o tareas. - Gafas de protección o pantallas faciales:
Clave en procedimientos con riesgo de salpicaduras o exposición a aerosoles. Protección ocular directa. - Batas impermeables o desechables y uniformes sanitarios:
Barrera para evitar la contaminación cruzada. Uso obligatorio en zonas de riesgo o durante procedimientos invasivos. - Calzado sanitario:
Antideslizante, lavable y cómodo. Previene caídas y contaminación de zonas estériles. - Gorros, manguitos, cubrezapatos:
Refuerzan la higiene en zonas quirúrgicas o laboratorios, evitando que el personal introduzca partículas del exterior.
No lo olvides. La mascarilla quirúrgica es solo una parte de la protección. Los EPI deben complementarse estratégicamente según la función del trabajador y el entorno de riesgo.
Errores frecuentes al usar mascarillas quirúrgicas en entornos profesionales

Incluso en entornos sanitarios, es habitual encontrar errores en el uso diario de este tipo de mascarillas.
Vamos a ver los más comunes:
- Reutilizarlas sin justificación:
Aunque estén limpias a simple vista, han perdido eficacia. - Guardarlas en bolsillos o superficies sin protección:
Se contaminan y pueden transmitir patógenos. - Tocarlas con las manos repetidamente:
Aumenta el riesgo de contaminación. - Utilizarlas como única barrera frente a aerosoles:
No sustituyen a las FFP2/FFP3 en entornos de alto riesgo. - No desecharlas correctamente:
Las mascarillas usadas pueden ser un foco de transmisión si no se eliminan como residuos sanitarios.
El mal uso de una mascarilla quirúrgica no solo reduce su efectividad, sino que también puede generar una falsa sensación de seguridad y aumentar el riesgo de exposición.
En la lucha contra las infecciones, la mascarilla quirúrgica se ha consolidado como uno de los elementos más visibles y utilizados. Pero su eficacia depende del contexto, del procedimiento y, sobre todo, del uso correcto y complementario con otros EPI sanitarios.
Saber elegir el tipo adecuado, seguir las normas de uso e integrarla en una estrategia de bioseguridad efectiva es parte esencial de cualquier protocolo de seguridad laboral en sanidad.
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