La elección del vestuario adecuado influye directamente en la comodidad, el rendimiento y la seguridad laboral del trabajador.
Una prenda mal adaptada al entorno, además de dificultar mucho el trabajo, también aumenta el riesgo de accidentes, sobreesfuerzo o exposición a condiciones climáticas adversas.
Y, precisamente por ese motivo, la chaqueta softshell de trabajo se ha consolidado como una prenda esencial en sectores donde se combina actividad física, exposición al exterior y necesidad de libertad de movimiento.
Pero ¿qué tiene esta prenda para haberse convertido en un básico del vestuario laboral moderno?
A continuación, analizamos su composición, ventajas, sectores en los que es especialmente útil y cómo cuidarla para alargar su vida útil.
¿Qué es una chaqueta softshell y por qué se ha convertido en un básico del vestuario laboral?
Las chaquetas softshell son prendas técnicas diseñadas para ofrecer protección térmica y climática sin sacrificar movilidad ni transpirabilidad.
Su éxito en el entorno laboral reside en su capacidad para adaptarse a condiciones meteorológicas cambiantes, especialmente en sectores donde se trabaja al aire libre o en espacios con temperaturas bajas pero no extremas.
Características técnicas básicas
- Tejido multicapa: suelen combinar una capa exterior cortavientos e hidrorrepelente con un forro polar interior que aporta calor sin aumentar el peso.
- Composición habitual: poliéster con elastano para mejorar la elasticidad, laminado con una membrana técnica que regula la transpiración.
- Protección parcial frente al agua: aunque no son impermeables al 100 %, resisten la lluvia ligera y la humedad.
- Ligereza y movilidad: su corte ajustado y el uso de materiales flexibles las convierten en una segunda piel para el trabajo activo.
La chaqueta softshell ha ganado protagonismo porque ofrece un equilibrio difícil de encontrar en otras prendas: es cálida, ligera, resistente al viento y lo bastante transpirable como para acompañar al trabajador en tareas dinámicas.
Así, su uso como capa exterior la convierte en una solución eficaz para quienes necesitan protección sin volumen excesivo.
¿En qué sectores es especialmente útil una chaqueta softshell?
Aunque cada vez más presente en múltiples ámbitos, hay sectores profesionales en los que la chaqueta softshell no es solo útil, sino prácticamente imprescindible por las condiciones ambientales y el tipo de actividad desarrollada.
Ámbitos laborales donde destaca:
- Logística y transporte:
Profesionales que entran y salen constantemente de naves, vehículos o zonas de carga necesitan una prenda que proteja frente a cambios bruscos de temperatura sin limitar la movilidad. La softshell cumple con creces esta función. - Construcción y mantenimiento exterior:
Perfectas para quienes trabajan expuestos al viento o a lluvia ocasional. No impiden movimientos amplios y pueden combinarse fácilmente con arnés, casco o chalecos reflectantes. - Almacenes refrigerados y cámaras de frío moderado:
En sectores como la alimentación, la softshell protege del frío sin necesidad de abrigos pesados que dificulten las tareas. - Agricultura y ganadería:
Desde la supervisión de cultivos hasta el trabajo con maquinaria o ganado, este tipo de prenda ofrece resistencia, confort y una buena durabilidad frente al desgaste. - Servicios municipales, mantenimiento urbano y jardinería:
Tareas que se desarrollan al aire libre y que requieren una prenda técnica ligera, funcional y cómoda para adaptarse a múltiples condiciones.
La versatilidad de la chaqueta softshell la ha hecho imprescindible en sectores donde se combina actividad física con exposición ambiental. Aporta protección sin entorpecer el movimiento, lo que la convierte en una aliada para todo tipo de profesionales.
Qué características debe tener una buena chaqueta softshell para uso profesional
No todas las chaquetas softshell son iguales. Y, en el entorno laboral, la exigencia es mayor: la prenda debe resistir el uso intensivo, combinarse con otros EPI y aportar prestaciones reales que marquen la diferencia en seguridad y confort.
Características técnicas a tener en cuenta:
- Corte ergonómico:
Ajuste al cuerpo sin apretar, con buena movilidad en hombros, espalda y brazos. Ideal para tareas activas. - Tejido resistente al viento y al agua:
Imprescindible que cuente con tratamiento WR (Water Repellent) o DWR (Durable Water Repellency), que repele la lluvia ligera sin perder transpirabilidad. - Materiales duraderos:
El tejido exterior debe resistir abrasiones y roces. Es preferible que la prenda se pueda lavar a máquina y que se seque rápidamente. - Capucha ajustable o desmontable:
Útil en ambientes con viento, lluvia o frío. Que sea ajustable permite mayor protección sin perder visibilidad. - Bolsillos funcionales con cremalleras selladas:
Para guardar herramientas, móviles u objetos personales sin riesgo de que se mojen o se pierdan. - Elementos de visibilidad:
Ya sea en forma de ribetes reflectantes o con modelos de alta visibilidad certificados (EN ISO 20471), es clave en entornos con tráfico o maquinaria en movimiento. - Compatibilidad con otros EPI:
Debe permitir su uso con arnés, casco o chaleco reflectante, sin limitar la eficacia de ninguno de ellos.
Una chaqueta softshell para trabajo no es solo una prenda “técnica”: es parte del equipo de seguridad.
Por eso, elegirla bien es proteger al trabajador frente al entorno, pero también frente a la fatiga o el sobreesfuerzo. No olvides que la chaqueta debe acompañar, no estorbar.
Softshell vs. cortavientos vs. chaqueta impermeable: ¿cuál elegir?
A menudo se confunden entre sí, pero estas tres prendas cumplen funciones distintas. Para elegir correctamente, hay que entender qué protección ofrece cada una y en qué condiciones resulta más eficaz.
| Tipo de prenda | Protección térmica | Protección lluvia | Transpirabilidad | Movilidad |
|---|---|---|---|---|
| Softshell | Media-alta | Media | Alta | Alta |
| Cortavientos | Baja-media | Baja | Alta | Muy alta |
| Impermeable | Media | Alta (100%) | Baja | Media |
Cuándo usar cada una:
- Softshell:
Ideal para entornos fríos pero secos, con tareas de movimiento constante. Protege del viento y de lluvias ligeras. - Cortavientos:
Perfecta para climas templados donde se necesita cortar el viento sin generar calor. - Chaqueta impermeable:
Indispensable en trabajos bajo lluvia intensa o prolongada, aunque menos transpirable.
Ya lo ves, cada prenda responde a un tipo de necesidad. La clave está en valorar el entorno de trabajo, el esfuerzo físico y la exposición ambiental antes de decidir.
Y cuando el equilibrio entre movilidad y protección es prioritario, la softshell es difícil de superar.
¿Cómo cuidar una chaqueta softshell para alargar su vida útil?

Una prenda técnica solo cumple su función si se mantiene en buenas condiciones. Las membranas internas y tratamientos hidrorrepelentes pueden degradarse si no se siguen las recomendaciones del fabricante.
Por eso, vamos a detallar algunos consejos clave de mantenimiento:
- Lavar con detergente neutro:
Evitar lejías o suavizantes. Estos productos dañan la membrana y anulan la capacidad repelente del tejido. - No usar secadora ni plancha directa:
El calor puede deformar las fibras técnicas. Lo mejor es secar al aire, sin sol directo. - Reactivar el tratamiento DWR:
Cada cierto número de lavados, conviene aplicar un spray hidrorrepelente o aplicar calor suave (con plancha protegida) para recuperar su efecto. - Guardar correctamente:
En un lugar seco y aireado. No comprimir la chaqueta en mochilas o cajas durante mucho tiempo.
Una buena chaqueta softshell puede durar años, pero solo si se cuida correctamente. Seguir las instrucciones de lavado y almacenaje es fundamental para no perder eficacia ni prestaciones.
En ITURRI, sabemos de la importancia del vestuario de trabajo y, por eso, seleccionamos prendas que combinan protección, durabilidad y confort, pensadas para quienes se enfrentan a condiciones exigentes sin margen de error.



