La electricidad es una fuente de energía indispensable para cualquier actividad industrial, pero también puede convertirse en un factor de riesgo crítico si no se gestiona correctamente.
Ya sea en tareas de mantenimiento, montaje o supervisión, la seguridad laboral debe primar en todo momento y el personal que trabaja en contacto directo con instalaciones eléctricas debe estar protegido con medidas eficaces y equipos certificados.
La seguridad eléctrica no es solo una exigencia legal: es una barrera de protección real entre el trabajador y un peligro potencialmente mortal.
Por eso, en este artículo nos centramos en explicar por qué la prevención eléctrica es clave, qué medidas debes implantar y cómo elegir los EPI adecuados para cada situación.
Por qué la seguridad eléctrica es un pilar en la prevención de accidentes
Los accidentes eléctricos no solo ocurren en tareas complejas o instalaciones de alta tensión.
Un contacto directo con un cable sin aislar o una maniobra incorrecta en un cuadro puede tener consecuencias graves o incluso fatales.
Por ese motivo, la seguridad eléctrica debe estar presente en cualquier entorno de trabajo que implique exposición a corriente o equipos conectados.
Vamos a repasar los riesgos eléctricos más frecuentes:
- Contacto directo: tocar una parte activa accidentalmente sin protección.
- Arcos eléctricos: liberación de energía que puede provocar quemaduras graves, incluso sin contacto físico.
- Descargas accidentales: al manipular herramientas o componentes con presencia de tensión.
- Sobretensiones: fallos en el sistema que pueden causar daños tanto en equipos como en personas.
Pero hay que ir un paso más allá. Porque además del riesgo físico, los accidentes eléctricos impactan directamente en la productividad de la empresa: paralización de procesos, investigación de accidentes, sanciones legales y pérdida de confianza interna.
Así las cosas, es necesaria una prevención activa, que combine planificación, formación y uso adecuado de EPI, no solo reduce incidentes, sino que fortalece de manera directa la seguridad laboral, mejora el clima de trabajo y protege la continuidad operativa.
Medidas esenciales para garantizar la seguridad eléctrica en el trabajo
Para garantizar un entorno seguro, las empresas deben implementar medidas preventivas específicas, adaptadas al nivel de tensión y al tipo de intervención que se realiza.
Y, por supuesto, estas medidas deben ser prácticas, claras y sostenidas en el tiempo.
A continuación, profundizamos en las acciones clave a implementar:
Uso correcto de EPI eléctricos, como:
- Guantes dieléctricos: aíslan la corriente y protegen frente a contactos directos e indirectos.
- Botas aislantes: impiden la conducción eléctrica desde el suelo, especialmente en entornos húmedos.
- Cascos de protección eléctrica: protegen frente a arcos, impactos y descargas en zonas elevadas.
- Ropa certificada: tejidos ignífugos y antiarco eléctrico que resisten altas temperaturas sin inflamarse.
- Señalización y delimitación de áreas de riesgo: indica claramente zonas con tensión, accesos restringidos o presencia de líneas eléctricas.
- Mantenimiento y revisión periódica: tanto de instalaciones como de herramientas y EPI, asegurando que todos los equipos están en condiciones óptimas de uso.
- Procedimientos de trabajo seguro: protocolos escritos para desconexión, verificación de ausencia de tensión, y bloqueo-etiquetado.
- Formación continua del personal: conocimientos actualizados sobre normativa, riesgos específicos y uso correcto de equipos de protección.
Aplicar estas medidas garantiza que los trabajadores estén protegidos y que la seguridad laboral esté presente en todas las operaciones eléctricas.
Equipos de protección eléctrica: cómo elegirlos según el entorno
No todos los entornos eléctricos son iguales, ni requieren el mismo nivel de protección. Por eso, elegir el EPI adecuado implica conocer bien el tipo de riesgo, el nivel de tensión y las características del lugar de trabajo.
¿Qué factores es necesario tener en cuenta?
- Evaluación del riesgo: antes de intervenir, es obligatorio analizar si hay presencia de tensión, cuál es el voltaje y qué tipo de intervención se va a realizar (trabajo en tensión, proximidad o sin tensión).
- Selección de equipos según normativa:
- Guantes dieléctricos por clase (00 a 4) según el voltaje.
- Cascos y pantallas con certificación EN 50365 o EN 166/170.
- Ropa con norma EN ISO 11612 y EN 61482-1-2 para protección frente al arco eléctrico.
- Calzado con propiedades dieléctricas (EN ISO 20345, SB/E/P/CI/FO).
- Compatibilidad entre EPI: es fundamental que guantes, casco, ropa y calzado se integren sin obstaculizar el movimiento, la visibilidad o la comunicación del operario.
Un equipo adecuado asegura que los trabajadores puedan operar con confianza y seguridad en cualquier entorno con riesgo eléctrico.
Normativas y certificaciones en seguridad eléctrica
Cumplir con la legislación y las normativas específicas no solo es un requisito legal. También es una garantía de que los EPI protegen de verdad ante el riesgo eléctrico.
Normas clave:
- Normativa europea:
- EN 60903: guantes dieléctricos
- EN 50365: cascos aislantes para uso en instalaciones de baja tensión
- EN 61482: ropa de protección contra arcos eléctricos
- EN ISO 11612: ropa contra el calor y las llamas
- EN 50110-1: operación de instalaciones eléctricas
- Marcado CE: indispensable para la comercialización de EPI dentro de la UE. Asegura que el producto ha pasado pruebas rigurosas de calidad y seguridad.
- Clasificación por categoría:
- Categoría I: riesgos mínimos
- Categoría II: riesgos intermedios (descargas eléctricas indirectas, por ejemplo)
- Categoría III: riesgos graves o mortales (trabajo en tensión directa o riesgo de arco eléctrico)
Cumplir normas y certificaciones asegura una protección real y tranquilidad para empresa y los trabajadores, reduciendo también el riesgo de sanciones o responsabilidades legales.
Errores frecuentes y cómo evitarlos en seguridad eléctrica

Incluso con protocolos establecidos, cabe la posibilidad de que algunos errores habituales pongan en riesgo al personal técnico. Identificarlos es el primer paso para corregirlos y reforzar la protección.
Por ello, queremos dejar constancia de los 4 errores más frecuentes en este ámbito:
- Uso incorrecto o incompleto de EPI eléctrico: por ejemplo, utilizar guantes sin revisar su estado o no llevar ropa ignífuga en zonas de riesgo de arco.
- Descuido en el mantenimiento de equipos: guantes con grietas, cascos deteriorados o ropa con roturas pueden perder su capacidad de aislamiento.
- Falta de formación o actualización: el desconocimiento de nuevas normativas o tecnologías aumenta la probabilidad de errores operativos.
- Presión por tiempos o producción: trabajar rápido sin respetar los protocolos puede costar mucho más que el retraso que se quiere evitar.
Identificar y corregir estos errores refuerza la protección y mejora de forma tangible la seguridad laboral en el entorno eléctrico. Así que, es importante tenerlos presentes.
Recuerda que la seguridad eléctrica es un compromiso diario con la vida.
La electricidad seguirá siendo uno de los pilares de la actividad industrial, pero también uno de los mayores focos de riesgo si no se gestiona correctamente.
E implantar una cultura de seguridad eléctrica es responsabilidad de todas las partes implicadas: desde la dirección hasta el operario.
En ITURRI, llevamos décadas acompañando a empresas que trabajan en entornos eléctricos complejos, ofreciendo soluciones de protección real, certificada y adaptada a cada escenario. Nuestros EPI eléctricos están diseñados para que nadie tenga que elegir entre trabajar… y estar seguro.



