Zapatos de seguridad para mujer: por qué no es solo una cuestión de talla, sino de salud y ergonomía

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Durante años, el calzado de seguridad ha estado diseñado principalmente para un usuario masculino. 

Por ende, muchas mujeres que desempeñan tareas en sectores industriales, logísticos o sanitarios han tenido que conformarse con tallas pequeñas de modelos “unisex” que, en realidad, no se adaptaban a su fisionomía. 

Pero en cuestiones de seguridad laboral, los detalles marcan la diferencia. Y un calzado mal ajustado no solo es incómodo, sino potencialmente peligroso.

Por eso, este artículo busca visibilizar por qué los zapatos de seguridad diseñados específicamente para mujer no deben considerarse un extra, sino una necesidad en términos de ergonomía, prevención de riesgos y salud en el trabajo.

¿Por qué es importante diferenciar el calzado de seguridad por género?

El pie femenino tiene características anatómicas diferentes al masculino, lo que hace que adaptar el diseño del calzado no sea una cuestión de estética, sino de salud y funcionalidad.

Diferencias anatómicas clave:

  • Menor ancho metatarsal.
  • Empeine más elevado.
  • Talón más estrecho.
  • Arco plantar más pronunciado.

Cuando una trabajadora utiliza calzado diseñado para un pie masculino en tallas reducidas, se expone a:

  • Rozaduras y presión incorrecta en puntos sensibles como el talón o el lateral del pie.
  • Alteraciones en la pisada, que derivan en sobreesfuerzos musculares.
  • Fatiga prematura y dolor lumbar o articular tras una jornada laboral.
  • Mayor riesgo de tropiezos o caídas por una sujeción inadecuada.

Sectores especialmente afectados:

  • Sanidad: jornadas largas de pie, necesidad de movilidad y limpieza fácil.
  • Logística y almacenes: trabajo dinámico en superficies irregulares.
  • Industria ligera o alimentaria: exposición a grasas, agua, productos químicos.
  • Limpieza y mantenimiento: tareas en entornos húmedos o resbaladizos.

Como ves, no es cuestión de reducir la talla. 

Se trata de ofrecer un calzado que de verdad esté adaptado a la trabajadora en todos los sentidos, desde la horma hasta el tipo de protección.

Características clave de un buen zapato de seguridad para mujer

Un calzado de seguridad femenino de calidad debe cuidar cada aspecto del diseño para ofrecer protección sin sacrificar confort ni ergonomía.

En este sentido, creemos importante detallar las principales características a tener en cuenta:

  • Horma femenina específica:
    No basta con “encoger” un modelo masculino. La horma debe ser más estrecha y anatómica para adaptarse a la forma del pie femenino.
  • Suela antideslizante con diseño antifatiga (EN ISO 20345 o 20347):
    Canales de evacuación de líquidos, resistencia al deslizamiento en superficies mojadas o grasientas, y materiales con buena absorción de impactos.
  • Materiales ligeros y transpirables:
    Evitan la sudoración excesiva, permiten un uso prolongado sin molestias y reducen el peso del conjunto.
  • Puntera de protección en materiales ligeros (composite o aluminio):
    Igual de seguras que el acero, pero con menor peso y mejor aislamiento térmico.
  • Amortiguación reforzada en talón y planta del pie:
    Clave para prevenir lesiones musculoesqueléticas y mejorar la comodidad en jornadas largas.
  • Plantillas anatómicas extraíbles:
    Personalizables y fáciles de limpiar, ayudan a mejorar la higiene y el confort.
  • Diseño funcional y estético:
    Aunque la seguridad es lo primero, cada vez más marcas apuestan por modelos atractivos visualmente, con más variedad de colores y acabados.

Un buen zapato de seguridad para mujer debe cumplir todos los requisitos técnicos… pero además debe sentirse como una herramienta cómoda que acompaña el movimiento, no que lo limita.

¿Qué pasa cuando una trabajadora usa un calzado de seguridad no adaptado?

Las consecuencias de usar un calzado de seguridad que no está adaptado ni pensado para quien lo usa, van más allá de unas simples molestias. 

Un calzado inadecuado puede convertirse en un factor de riesgo silencioso pero constante.

Vamos a ver los principales efectos adversos:

  • Cansancio excesivo al final de la jornada, incluso con tareas aparentemente poco exigentes.
  • Dolor lumbar o articular, especialmente en rodillas y caderas, por desajuste postural.
  • Aumento de accidentes como resbalones o torceduras, debido a una mala adherencia o ajuste.
  • Lesiones por sobrecarga repetitiva (tendinitis, fascitis plantar, etc.) a medio-largo plazo.
  • Desmotivación o baja productividad asociada al malestar físico.
  • Mayor tasa de bajas médicas o rotación de personal.

Como ves, usar el calzado incorrecto compromete no solo la salud de la trabajadora, sino también la eficacia operativa de la empresa. Prevenir empieza por proporcionar el equipo adecuado.

¿Cómo elegir los zapatos de seguridad para mujer adecuados según el sector?

zapatos de seguridad de mujer

Cada entorno laboral plantea desafíos distintos. Así que, la elección del calzado debe basarse en una evaluación precisa del entorno, los riesgos y el tipo de tareas realizadas.

Por aquí te dejamos algunas recomendaciones por sector:

  • Sanidad y sector sociosanitario
    • Zuecos o calzado tipo deportivo.
    • Ligero, transpirable y lavable.
    • Suela antideslizante y diseño sin costuras.
    • Amortiguación para largas horas en movimiento.
  • Logística, almacenes, reparto
    • Puntera de seguridad en composite o aluminio.
    • Refuerzos laterales para proteger en zonas de carga.
    • Suela resistente al desgaste, buena adherencia y absorción de impactos.
  • Industria alimentaria o limpieza
    • Materiales resistentes a grasas, aceites y agua.
    • Suela blanca antideslizante, fácil de lavar.
    • Diseño cerrado sin perforaciones para evitar filtraciones.
    • Normas específicas: resistencia química, antiestático, etc.
  • Hostelería y restauración
    • Calzado con diseño ergonómico y estético.
    • Antideslizante, ligero y con buena transpirabilidad.
    • Ideal con puntera de seguridad ligera si se trabaja en cocina industrial.

No existe un “calzado universal”. La elección correcta empieza por entender bien el entorno… y ofrecer alternativas adaptadas a la fisiología femenina.

La salud comienza desde el suelo. Un zapato que no se ajusta correctamente puede desencadenar una cadena de efectos negativos: lesiones musculares, accidentes por tropiezos, dolores crónicos… Elegir bien el calzado es una inversión en seguridad laboral.

Cada vez más empresas toman conciencia de la importancia de diferenciar el calzado según el usuario. Y más trabajadoras exigen equipos adaptados a su morfología, sus necesidades y sus jornadas.

En ITURRI, creemos que la protección comienza por escuchar al usuario. Por eso, ofrecemos un catálogo especializado en zapatos de seguridad, con modelos técnicos, ergonómicos y funcionales, pensados para cada sector y para cada usuario. Además, nuestra experiencia en entornos profesionales nos permite asesorarte para que elijas la mejor opción.

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