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Calzado de seguridad para talleres y automoción

En ITURRI encontrarás zapatos de seguridad para automoción de Talleres y automoción: modelos elegidos por el riesgo de impacto y perforación, el pavimento del taller y las horas que se pasan de pie.

Preguntas frecuentes sobre calzado de seguridad para talleres y automoción

Dudas frecuentes antes de comprar calzado de seguridad para talleres y automoción y cómo acertar en la elección.

¿Qué zapatos de seguridad para automoción necesito para el sector de talleres y automoción y qué normativa EN ISO 20345 deben cumplir?
El calzado de seguridad responde a la EN ISO 20345:2022/A1:2024, con puntera y prestaciones adicionales según el riesgo. Elige por lo que pisa y manipula cada puesto: perforación donde hay virutas, agarre en suelo con aceite y comodidad si la jornada es de pie.
¿S1, S1P o S3?
No son una escala. Cada marcado agrupa requisitos concretos, así que un número mayor no significa mejor calzado, sino otro conjunto de prestaciones. Se compara el marcado del modelo con la evaluación del puesto.
¿Cuándo necesito resistencia a la perforación?
Cuando exista riesgo de pisar virutas, clavos, tornillos o recortes de chapa. La ficha indica el tipo de inserto y la superficie que cubre, dato que conviene mirar en zonas de desguace y chapa.
¿Calzado antiestático significa calzado aislante?
No. El antiestático disipa la carga acumulada; el aislante frente a riesgo eléctrico es otro producto, con su propia certificación. Y si el taller trabaja con electrónica y exige control ESD, ese nivel ya no va en la norma de calzado: se mide con el método de la EN IEC 61340-4-3:2018 y se declara aparte. Para vehículos eléctricos e híbridos hacen falta procedimiento y equipo específicos.
¿La suela resistente a hidrocarburos evita todos los resbalones?
No. El agarre depende del pavimento, de la contaminación del suelo, del dibujo de la suela, del desgaste y de la limpieza. El marcado informa del ensayo, no garantiza la pisada en tu taller.
¿Cuándo hay que sustituir el calzado?
Cuando el dibujo se pierde, la suela se despega, la puntera recibe un golpe fuerte o el ajuste ya no sujeta. También si entra humedad de forma habitual: un pie mojado deja de estar protegido.