10% descuento en primera compra
Centro de Ayuda

Buzos de protección química

En ITURRI encontrarás buzos de protección química de Ropa de protección química, con el tipo y el nivel de estanqueidad que corresponde al producto que manipula tu equipo.

Preguntas frecuentes sobre buzos de protección química

Dudas frecuentes antes de comprar buzos de protección química y cómo acertar en la elección.

¿Qué buzos de protección química necesito para mi puesto de trabajo y qué exige la norma EN 14605?
El buzo se elige por el producto manipulado y por la forma del contacto. La EN 14605:2005+A1:2009 exige estanqueidad frente al chorro líquido (tipo 3) o a la pulverización (tipo 4), con uniones herméticas y ensayo de la costura y de la prenda completa. Comprueba el tipo declarado en el marcado.
¿Qué diferencia hay entre un buzo tipo 4 y uno tipo 6?
El tipo 4, de la EN 14605:2005+A1:2009, resiste la pulverización líquida continuada; el tipo 6 cubre solo pequeñas salpicaduras o niebla ligera conforme a la EN 13034:2005+A1:2009. El primero ofrece más protección, pero también menos transpirabilidad.
¿El buzo de protección química protege frente a virus y bacterias?
Solo si declara la EN 14126:2003, que certifica la resistencia a la penetración de agentes biológicos. No todos los buzos químicos la incluyen, así que conviene revisarlo si al riesgo químico se suma el biológico.
¿Por qué algunos modelos son antiestáticos?
Porque el trabajo se realiza en atmósferas con producto inflamable, donde una chispa de origen electrostático supone un riesgo añadido. El tratamiento conforme a la EN 1149-5:2018 disipa esa carga antes de que se acumule.
¿Se puede reutilizar un buzo de protección química?
Depende del modelo y del producto con el que ha estado en contacto. La mayoría son de un solo uso una vez expuestos al químico; algunos tejidos más resistentes admiten varios usos si no han sufrido daño.
¿Qué talla de buzo de protección química elegir?
La que permita el movimiento completo sin tensar las costuras, incluso con otro equipo debajo. Un buzo ajustado en exceso abre la costura sellada; uno holgado se engancha en el entorno de trabajo.